Temporizador online de 219 minutos
Mientras esperas sin hacer nada junto a la acequia, el contador de 219 minutos marca el tiempo reservado para que el agua recorra el bancal de cítricos. Puedes mantenerte pendiente del final sin calcular la hora ni abandonar la compuerta, sobre todo si el turno de riego está acordado con otras parcelas y cualquier retraso afecta al siguiente agricultor.
Al terminar un tramo de la finca, los nuevos conteos pueden comenzar uno detrás de otro para repartir el riego entre hileras o sectores. Cada reinicio corresponde a una tanda concreta y evita mezclar mentalmente lo ya regado con lo que aún espera. Si el caudal cambia al abrir otra toma, la sucesión también permite observar cada sector por separado.
Cuando el aviso interrumpe la espera, conviene volver primero a la compuerta y comprobar hasta dónde ha llegado el agua antes de pasar al siguiente bancal. El terreno arcilloso, una pendiente irregular o restos acumulados en la acequia pueden hacer que el avance real no coincida con el previsto. Esa revisión breve ayuda a decidir si cierras el paso, prolongas la tanda o inicias el siguiente conteo.
Preguntas frecuentes
¿Qué puede hacer que esta tanda de riego termine antes o después de lo previsto?
El caudal disponible, la pendiente del bancal y la limpieza de la acequia cambian la velocidad con la que llega el agua a los cítricos. En periodos secos, compartir el turno con parcelas cercanas también puede reducir el flujo y alargar la espera.
¿Qué haces si el agua alcanza el final del sector antes de que concluya el intervalo?
Puedes cerrar esa toma para evitar que el suelo se encharque y conservar el turno disponible. Si quedan más hileras, el siguiente conteo comienza cuando desvíes el agua hacia ellas.